sábado, 23 de marzo de 2013

Apreciacion de la pintura: La Dama Vestida de Azul



OBRA:   La dama vestida de azul de Matisse (1869-1954)
CORRIENTE:       Expresionismo.
ESPACIO:            Bidimensional plano cerrado.
COLORES:           Fríos y cálidos.
TEMA:  Cuerpo femenino.
ELEMENTOS:    
La figura es aplanada, resaltando un balanceo de curvas.
Cuerpo proporcionado aunque rompe la desproporción de las manos (es un elemento estabilizador).
La armonía se logra con la mano no como figura sino como un elemento estabilizador.
La frescura y la aparente simplicidad de la Dama Vestida de Azul nos hace pensar en una creación espontanea, fácilmente lograda. Las diversas etapas por las que pasó la obra. La Dama de Azul empezó siendo un cuadro casi realista, y como a través de varias transformaciones llegó a ser la obra que precisamente ahora vemos después de enérgicos reajustes sobre su forma y colorido.
Matisse ha desechado, con toda intención, los principios de la perspectiva, aprovechando el modo de pintar planiforme. La mano que sostiene el collar sorprende por su gran tamaño sin que de inmediato sea fácil aceptar su exageración. Pero si se tapa esta mano, se presentará un vacío. Concebida como mano resulta grotesca; pero no es una mano. Es un elemento en una composición de líneas, forma y color. Su extraordinario tamaño y su ostensible posición en el centro del cuadro hacen que sea el más importante elemento de su estabilidad en esta composición de curvas tan diversas.

Apreciacion de la pintura: Las Señoritas de Avignon




OBRA:   Las muchachas de Avignon de Picasso.
CORRIENTE:       Abstraccionismo (expresionismo abstracto).
ESPACIO:            Bidimensional plano.
COLORES:           Cálidos y fríos.
TEMA:  Figuras femeninas.
ELEMENTOS:    
 Hay ciertas figuras geométricas.
Empieza a representar la influencia africana.
Representa pureza y espontaneidad.

Para los criterios pictóricos de moda en 1907, es un cuadro ciertamente horroroso. Son feas las mujeres, no hay brillantes alardes técnicos; el dibujo es tan extravagante que no podemos decir ni siquiera dónde empiezan o dónde terminan algunas de las formas. Todo el conjunto parece no sólo inepto sino tal vez absurdo. Las Muchachas de Avignón es un cuadro enorme y representa un esfuerzo prodigioso para descubrir nuevos medios de expresión, no por el gusto de la novedad, sino para cambiar la finalidad y aumentar la intensidad del arte pictórico.
Si lo comparamos con El Estudio, pintado casi treinta años más tarde, podemos advertir que le falta seguridad y el agradable sentido de plenitud que posee este último, pero sigue siendo un cuadro de tremenda fuerza y vigor; si así no fuera, no continuaría impresionando, irritando o llamando la atención del espectador. Hay un defecto principal en las Muchachas de Avignón, que el espectador común capta de inmediato, mismo que impide que el cuadro sea agradable en sí: nunca podemos desprendernos del hecho de que se trata de cinco figuras femeninas excepcionalmente desagradables.

Apreciacion de la pintura: El Estudio de Picasso



OBRA:   El estudio de Picasso (1881-1973)
CORRIENTE:       Abstraccionismo (Cubismo)
ESPACIO:            Bidimensional cerrado.
COLORES:           Cálidos y fríos, predominando los primeros.
TEMA:  El artista trabajando en su estudio.
ELEMENTOS:    
Manejo de formas geométricas.
Unificación a base de verticales y horizontales.
Tiene elementos realistas (la armonía de la composición).

El Estudio, de Picasso tiene un paralelo tan estrecho con el de Vermeer que casi podría haberse pintado para demostrar como el de Vermeer puede ser traducido a términos abstractos. Ciertamente las similitudes son tan grandes como las diferencias. En el cuadro de Picasso, el pintor se encuentra de pie, hacia la izquierda, en tanto que el de Vermeer, se halla sentado a la derecha. Picasso construye la figura del pintor con unas cuantas líneas negras que juegan contra el campo luminoso de la tela frente a la que se está trabajando. La figura del pintor construida por Vermeer como una silueta oscura, juega también en cierto modo contra el campo cremoso en el cual ha empezado a trabajar. Ambos pintores sostienen sus pinceles en un momento de pausa. El “pincel”, en el cuadro de Picasso, es la breve línea diagonal en que termina “el brazo” que se proyecto horizontalmente hacia la derecha.

La “cabeza” del pintor es una larga forma oval gris a la que se sobrepone una forma blanca irregular con tres ojos dispuestos en fila vertical. Sea o no que haya sido ésta la intención del artista, podemos aventurar la idea de que el pintor se le ha dado este ojo extra como una especie de símbolo de una visión particularmente aguda y analítica desarrollada por un artista, a diferencia de la persona común que ve de un modo más ordinario.

Estos detalles tienden a aumentar la estrecha semejanza de los dos cuadros, aun tomando en cuenta la libre interpretación de los detalles en el cuadro de Picasso. Una última semejanza, la más importante, es que cada una de las composiciones se conjuga gracias a un elemento invisible, el acuerdo vibrante entre el pintor y su modelo. Con esto obtuvo un completa libertad para manejar las formas dentro del cuadro.

No requirió ni le importaron las verdaderas proporciones de los objetos ni de sus partes. Si en cuanto al dibujo o a la expresión, él quiere hacer una cabeza de tres cuartas partes del tamaño del cuerpo que la sostiene, puede hacerlo. Puede colocar dentro del área de su cuadro cada forma de modo arbitrario.
Picasso tiene su propia distorsión y no la de un sistema geométrico. El pintor abstracto argumentaría que el goce de un cuadro, como El Estudio, de Picasso, es más intenso porque es más puro que el goce que obtenemos con el de Vermeer. Disfrutamos más plenamente de la forma pura del color puro y del arreglo puro, en virtud de que estamos menos distraídos por detalles incidentales.

Mucha gente tiene la incómoda sensación de que el arte abstracto es demasiado fácil, porque el pintor no está obligado a demostrar un alto grado de habilidad. El cuadro de Vermeer, considerado sólo como artesanía, queda como una joya. Desde el punto de vista técnico y en sus detalles, es un cuadro extremadamente complicado; pero, en esta misma complicación hay un grado de seguridad que le es negado al pintor abstracto.

El cuadro de Picasso está tan simplificado, que cualquier relación defectuosa sería más notoria que en el cuadro de Vermeer. El Estudio está hecho con sutilezas. No caben en él elementos accidentales o no calculados. Ciertamente se requiere de tiempo y adaptación a las nuevas ideas para ver estos pormenores en la pintura abstracta; pero, el esfuerzo vale la pena si amplía nuestra capacidad de disfrute.

Apreciacion de la pintura: El Artista en su estudio.



OBRA:   El artista en su estudio de Vermner (1632-1675)
CORRIENTE:       Realismo (Barroco)
ESPACIO:            Tridimensional cerrado.
COLORES:           Predominan los cálidos.
TEMA:  Un artista trabajando en su estudio.
ELEMENTOS:    
La luz cae sobre la modelo (ventana).
Conexión psicológica entre el pintor y la modelo (la modelo posa para el artista y el artista la mira).
Elementos abstractos que unifican la composición.

En este cuadro de Vermeer las formas no deben ser observadas como siluetas planas, lo que sí es posible hacer en “La Madre de Whistler”. Esta pintura es una composición espacial. El pequeño mundo configurado cúbicamente se halla prodigiosamente contenido en sí mismo. No da la sensación de que los diversos objetos se hallen forzados en su sitio; por el contrario, su interrelación en el espacio es tan perfecta que, si quitáramos cualquiera de ellos, el sereno equilibrio del cuadro sería alterado. El ventanal llamaría fuertemente nuestra atención. Estaríamos tentados a seguir la mirada de la modelo hacía el imaginario mundo exterior, en vez de permanecer a gusto dentro del limitado espacio del estudio. Tendríamos igualmente la tentación de partir en dos mitades el cuadro, ya que la conexión psicológica entre el pintor y la modelo se habría debilitado. Esta conexión es como un elemento estructural que unifica la composición.

Apreciacion de la Pintura: Cruz Pintada




OBRA:   Cruz pintada del Maestro de la Leyenda de San Francisco
CORRIENTE:       Exprecionismo.
ESPACIO:            Tridimensional (casi plano) cerrado.
COLORES:           Predominan los cálidos.
TEMA:  La crucifixión.
ELEMENTOS:    
Existen cuatro escalas que descienden en orden de importancia:
Reservado a Cristo.
La Virgen y San José.
Los Ángeles a los extremos.
Los nombres mortales.
Las figuras son símbolos expresivos y no representaciones reales.

El cabello es tan convencional que no es posible imaginar que el pintor haya intentado algo parecido al realismo, y la oreja, sobrepuesta entre la cabellera y la barba da la impresión de un expediente de última hora. Y no hay empeño en una versión realista de las diversas figuras implicadas. Hay cuatro escalas, que descienden en orden a la importancia de la figuras. La mayor por supuesto, está reservada únicamente a Cristo; la Virgen y San Juan comparten la siguiente; los afligidos ángeles en los extremos de los brazos de la cruz, la inmediatamente inferior, y, en último término, al simple ser humano arrodillado a los pies de Cristo, se le da apropiadamente el mínimo de tamaño. Y la figura de Cristo que pudiese absurdamente concebirse como una imagen realista, cobra una realidad espiritual profundamente conmovedora.



Apreciacion de la Pintura: Cristo en la Cruz con Paisaje



OBRA:   Cristo en la Cruz con paisaje de El Greco (1541-1614)
CORRIENTE:       Expresionismo.
ESPACIO:            Tridimensional cerrado.
COLORES:           Fríos, cálidos pero opacos.
TEMA:  La crucifixión.
ELEMENTOS:     La figura no cuelga verdaderamente de la Cruz y no parece estar clavada en la tierra.

En su Cristo en la Cruz con Paisaje quiere ser él mismo el productor del misterio y del milagro inherentes a su versión de la Crucifixión; para serlo, debe apartarse de las apariencias reales. Como fondo, crea un espacio ultraterreno cruzado por formas ambiguas y luces sobrenaturales como jamás han existido sobre la Tierra. El Cristo de El Greco como un hombre existente, éste resultaría grotesco. Sin embargo, no sentimos la tentación de imaginarlo así, ni nos sentimos molestos porque la figura no cuelgue verdaderamente de la cruz, ni porque no aparezca verdaderamente clavada en ella, como sucede en el cuadro de Rubens. En el cuadro de El Greco, la figura parece más bien estar mágicamente suspendida, como si fuese ingráviada. Todo esto es real o semirreal, no es una simple escena de tortura sino un acontecimiento divino.


Apreciacion de la pintura: Cristo en Getsemani



OBRA:   Cristo en Getsemaní de El Greco (1541-1614)
CORRIENTE:       Expresionista.
ESPACIO:            Tridimensional cerrado.
COLORES:           Predominan los cálidos.
TEMA:  Cristo orando en el monte.
ELEMENTOS:    
·         La Tierra y el cielo están entrelazados por luces sobrenaturales.
·         La fluidez rítmica es destacada por luces sobrenaturales.
·         Las figuras se alargan en forma cónica que se arremolinan y retuercen en la intensidad de su esfuerzo ascendente.

Es sorprendente que Getsemaní y LA Noche de Estrellas empleen en la composición recursos similares. En ambos cuadros, las diversas formas están entrelazadas por ritmos que se arremolinan y corren y siguen sin interrupción entre el paisaje y el cielo, uniendo la tierra y el cielo en estática armonía. Ambas pinturas están pintadas con colores vivos. En ambas. La fluidez rítmica de la línea es destacada por luces sobrenaturales. Aun la distorsión en los cipreses es semejante a la figura de Cristo envuelto en su manto. Ambas figuras se alargan en formas cónicas que se arremolinan y retuercen en la intensidad de su esfuerzo ascendente. La composición del Getsemaní, de El Greco, es más compleja que la Noche de Estrellas; pero, el flujo principal de la línea que la une sin interrupción puede ser trazado en torno a la extraña forma que encierra a los discípulos dormidos, subiendo a lo largo del borde de la roca puntiaguda y luego a las nubes que llenan la parte superior derecha del cuadro.